Una cadena de favores

Tengo la gran suerte de poder ir andando a mi trabajo, esto en Madrid es realmente una suerte. Son 20-25 minutos de tranquila marcha que, sobre todo, me ayudan a planificar el día, las cosas que tengo que hacer, llamadas o, también, cómo no, si tengo que hacer alguna compra de última hora para alguna recetilla que tenga en la cabeza.

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