Lo salado

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Tarta tatin de tomates, queso fresco de cabra y albahaca

Hay recetas que, no por ser más sencillas son peores, y este es el caso de esta tarta tatin, porque tanto su elaboración como su resultado son de lo más sorprendentes. Pueden resolvernos un entrante o una cena en la terracita o en el jardín ahora que estamos en primavera porque, sin duda (eso sí) esta receta respira buen tiempo, relax y vacaciones.

Esta receta es una versión de la que nos facilita directo al paladar, pero con algunas modificaciones, a ver cuál os gusta más. Sobre la masa quebrada hay mil recetas, pero todas muy sencillas guardando una serie de consejos básicos y, desde luego, nada complicadas de hacer, por lo que merece la pena intentarlo, pues se nota la diferencia con lo que puedas comprar en el supermercado. Es importante que la harina utilizada sea harina de repostería o floja, es decir, con poco contenido en gluten para que quede muy crujiente, y la mantequilla de la mejor calidad que encontréis, porque eso marcará la diferencia. Si queréis profundizar en el tema de las masa, Miriam de El invitado de invierno escribió esta magnífica entrada al respecto.

Ingredientes:

Para la masa quebrada:

250 grs. de harina floja o de repostería

125 grs. de mantequilla muy fría

1 huevo

2 cucharadas soperas de agua muy fría

Sal

Para el relleno:

6 tomates

4 cucharadas de aceite de oliva extra

150 grs. de queso fresco en daditos

150 grs. de queso de cabra en crema

4 cucharaditas de mostaza a la antigua

Albahaca fresca

Sal

 

Preparación:

Precalentamos el horno a 200º.

Tamizamos la harina y la ponemos en un bol grande. Añadimos la sal y, haciendo un volcán, agregamos la mantequilla en dados muy fría y mezclamos muy ligeramente, sin llegar a amasar, hasta que quede una textura arenosa (para darle esa sensación de “quebrada”). En este punto, añadimos el agua muy fría y mezclamos rápidamente para que no pierda ese aspecto terrosos; unimos bien con la punta de los dedos, para no calentar la mantequilla; hacemos una bola, la forramos en papel film y la metemos en el frigorífico media hora, aproximadamente.

Mientras, aprovechamos para forrar una bandeja de horno con papel vegetal, donde colocaremos los tomates cortados en rodajas no muy finas y, para que quede más bonita, utilizad sólo las rodajas centrales, desechando la base y el pedículo, que luego aprovecharemos (que conste que lo he mirado en internet, yo diría “lo de arriba” y “lo de abajo”); salamos ligeramente y le añadimos por encima dos cucharadas de aceite de oliva. Los horneamos durante unos 15 minutos hasta que veamos que están blanditos.

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En un bol mezclamos el queso de cabra en dados, el queso de cabra en crema, las 4 cucharaditas de mostaza a la antigua (si te gusta más fuerte, puedes añadir más) y dos cucharadas de aceite de oliva, mezclando todo bien hasta conseguir una crema de lo más apetecible.

Cuando los tomates estén listos, los ponemos con mucho cuidado para que queden bonitos en el fondo del molde que vayamos a utilizar. Encima, con dos cucharas para extenderlo bien, colocamos la mezcla de queso, mostaza y aceite que hemos preparado previamente.

En este punto ya podremos trabajar la masa quebrada. La colocamos sobre una superficie ligeramente enharinada, la aplanamos un poco con la mano y la extendemos con el rodillo, dándole la forma del molde que vayamos a usar. A mí me gusta hacerla fina, de 2-3 mm para que quede crujiente. Ayudándonos del rodillo, la trasladamos al molde, desenrollamos la masa del rodillo y la dejamos caer, metiendo los bordes hacia dentro, puesto que luego daremos la vuelta a la tarta. Haremos un pequeño corte en el centro de la masa para que no se hinche y pueda salir el vapor de la cocción.

Metemos la tarta en el horno ya caliente a 180º (con aire)/200º(sin aire) unos veinte minutos. Si al cabo de ese tiempo la masa no está muy dorada, podemos poner el grill cinco minutos más para que se tueste y no coja demasiada humedad del relleno.

Le damos la vuelta y añadimos la albahaca fresca cortadita muy fina. Estará deliciosa si la tomamos a temperatura ambiente.

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Aprovechamientos:

  • “Lo de arriba” y “lo de abajo” de los tomates que hemos desechado para que la tarta quedara bonita, lo cortamos en daditos, salpimentamos, añadimos orégano, aceite de oliva y queso mozarella y tendremos una estupenda ensalada.
  • Como seguro que hemos comprado un buen manojo de albahaca fresca, con lo que sobra vamos a hacer un estupendo pesto alla genovese, es decir, de albahaca. Para, aproximadamente, 50 grs de albahaca, se necesitan 100 grs. de aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, 1 cucharada de piñones y sal gorda. Si lo vais a consumir en el momento, le podéis añadir 6 cucharadas de queso parmesano rallado (si lo vais a congelar, el queso es mejor añadirlo cuando vayáis a usar la salsa). Lo ideal es triturarlo en un mortero, con un ligero movimiento rotatorio, para que la albahaca suelte todos sus aceites y su maravilloso aroma. Si no lo tenemos, lo trituraremos de forma mecánica. Lo podemos usar, por supuesto, para aliñar una pasta, pero también como acompañamiento de unas patatas asadas o una pizza casera.

Acompañamientos: 

Ya sabéis mi debilidad por AurumRed blanco: una copa bien fresquita es el maridaje perfecto para esta tarta.

Una noche de viernes de cine es un plan perfecto, ¿no os parece?. Os propongo comer esta estupenda tarta tatin viendo Mamma mía con Meryl Streep, el guapísimo Pierce Brosnan, al atractivo y estupendo Colin Firth y la alegre Amanda Seyfried; es una película que contagia vitalidad, ganas de vivir… ¡y qué decir de esas playas!…¡creo que necesito unas vacaciones!

 

 

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