Bizcocho de arándanos y semillas de amapolas, porque nos lo merecemos

Bizcocho de arándanos y semillas de amapolas, porque nos lo merecemos

Hace unos días pensé: “Carmen, te vas a poner azul como los pitufos”; y es verdad, últimamente me ha dado por los arándanos y me los como de casi todas las maneras posible, en estos muffinso los uso de modelo, como aquí  o, por supuesto, me los como como si fueran pipas, viendo alguna serie y, efectivamente, se me va a poner la cara azul a este paso. Pero no me importa: además de ser una fruta muy muy antioxidante, no tiene apenas calorías y es un snack de lo más saludable. En repostería es maravilloso, da muchísimo juego… así es que ¿por qué no, verdad?. A ver qué os parece esta recetilla que os traigo hoy que, os tengo que confesar, ha dejado a mi marido totalmente obnubilado, todas las semanas me pide que le haga este Bizcocho de arándanos y semillas de amapolas, porque nos lo merecemos.

Ya sé que me enrollo con esto de las vitaminas, minerales y demás, pero tenemos que tener siempre en la mente que la comida es nuestra energía y, sobre todo, sobre todo, nuestra salud. Por eso lo ideal, lo inteligente, es combinar el placer con el deber: usar todos los alimentos super beneficiosos, contrastados científicamente que lo son, en unos platos que nos sean placenteros por su sabor, su presencia, su textura y, por supuesto, sus propiedades. Y uno de estos alimentos es el arándano.

Lo mejor de todo es que cada día es más accesible al bolsillo de todos, se puede comprar en cualquier supermercado cerca de casa y no suele dar alergias, por lo que no tenemos excusa ninguna para bajar rápidamente a la tienda más cercana y hacernos con unos, que a cualquier hora vienen estupendamente. ¿Antioxidantes? : todos los del mundo, lo que los hace ideales para el corazón, a la vez que reducen el colesterol malo y aumentan el bueno (HDL).

Recientes estudios parecen indicar que los arándanos podrían ser ideales en la prevención de la aparición del cáncer, al poseer propiedades anticarcinogénicas potenciales y, por supuesto, de todos es conocido y contrastado el uso en afecciones de las vías urinarias donde se ha comprobado su eficacia hace ya tiempo.

Bizcocho de arándanos y semillas de amapolas, porque nos lo merecemos

En fin, que sea como sea (aunque este bizcocho no deberíais dejar de probarlo), este fruto es de lo más, como dicen ahora los modernos.

Vamos con la receta:

Ingredientes:

Para el bizcocho:

210 grs de harina blanca

150 grs azúcar

125 ml de aceite vegetal (o de oliva, con sabor suave)

3 huevos grandes, a temperatura ambiente

225 grs de yogur  natural ( 2 yogures)

220 grs de arándanos negros

2 cucharadas de semillas de amapola

2 cucharaditas de levadura en polvo

Ralladura de dos limones

Zumo de medio limón

Una pizca de sal

Para la cobertura:

100 grs de azúcar glass

Unos 5 arándanos triturados (dependerá del color que le queráis dar)

 

Preparación:

Como siempre, vamos encendiendo el horno: 180º calor arriba y abajo.

Lo primero que haremos será mezclar en un bol la harina, la levadura, las semillas de amapola y la sal. Reservamos.

En un bol más grande, ponemos el azúcar y rallamos el limón encima. Con las manos, iremos mezclando y apretando para que el azúcar se impregne de todo el aceite del limón y el bizcocho quede con un agradable sabor cítrico que os va a encantar.

Encima, vamos incorporando el aceite, los huevos, el yogur y el zumo de limón y mezclamos con una espátula hasta que todo esté homogéneo. Una vez a nuestro gusto, le incorporamos de una vez la mezcla de la harina anterior y mezclamos bien, para que no haya grumos.

Bizcocho de arándanos y semillas de amapolas, porque nos lo merecemos

Cogemos el molde que vamos a hornear y lo enmantequillamos bien, para que desmolde de maravilla (también se puede usar un spray desmoldante, que funciona estupendamente).

Le añadimos la mitad de los arándanos, removemos y vertemos en el molde. Damos unos golpecitos a nuestra mezcla para que no quede ninguna burbuja de aire y le ponemos, de nuevo, por encima, el resto de arándanos.

Metemos al horno, alrededor de 45 minutos, dependiendo del molde.

La opción de la cobertura es voluntaria, obviamente. El bizcocho funciona perfectamente sin cobertura porque tiene una textura húmeda y se deshace en la boca; eso, junto con la explosión de los arándanos para mí resulta uno de mis bizcochos favoritos (creo que para mi marido también). Sin embargo, si optáis por poner la cobertura, tan solo tendréis que poner en un procesador de alimentos el azúcar junto con los arándanos y triturar muy bien. Veréis que os queda una pasta densa pero con bastante humedad. Si veis que os ha quedado demasiado compacta y no podréis volcarla encima del bizcocho, id incorporando agua poco a poco, hasta conseguir la textura adecuada. Volcáis, como os digo, por encima del bizcocho y a comer; daos prisa que desaparece rápido.

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