Tarta de queso con cardamomo y gelatina de mermelada de tomate

Tarta de queso con cardamomo y gelatina de mermelada de tomate

Si, ya sé que hay millones de tartas de queso, a cual más rica; cada uno tiene su fórmula magistral; pero si os digo que esta se acompaña de mermelada de tomate y que, además, la “gelificamos” con agar-agar, ¿qué me decís a eso?.  Seguro que no os podréis resistir: pues es fácil seguir leyendo esta rica receta de tarta de queso con cardamomo y gelatina de mermelada de tomate.

Estoy segura que ya habréis usado el agar-agar, pero para quien no lo haya hecho nunca os diré que se trata de un gelificante a base de algas, y dependiendo del alga utilizado en su preparación así será la textura resultante. Lo podemos encontrar tanto en polvo, como en copos o tiras, aunque a mí el que más me gusta es el primero, pudiendo utilizarse tanto en platos dulces como salados. Aparte de no ser nada tóxico e insípido, es rico en fibras solubles y minerales, por lo que ayuda a regular el tránsito intestinal. Si no lo habéis usado nunca, con esta receta podéis empezar a hacerlo, ya veréis que no es nada complicado.

Ingredientes:

250 grs queso de untar

300 grs nata para cocinar

125 grs azúcar

165 grs huevos (aprox. 3)

1 Rama de canela

Mantequilla para el molde

1 cc cardamomo verde molido

150 grs mermelada de tomate

5 grs agar-agar

Tarta de queso con cardamomo y gelatina de mermelada de tomate

Preparación:

Lo primero que haremos será la gelatina de mermelada de tomate. Para ello ponemos la mermelada en un cazo y la calentamos (a fuego bajo); cuando vaya a empezar a hervir, retiramos del fuego e incorporamos el agar-agar, removiendo. Lo volcamos en los moldes que queramos para darle forma a la tarta; templamos y congelamos.

A continuación, hacemos la tarta. Calentamos la nata y un poco antes de que empiece a hervir, la añadimos el cardamomo verde en polvo y la canela en rama; apagamos el fuego, tapamos y dejamos infusionar.

Tarta de queso con cardamomo y gelatina de mermelada de tomate

Cuando se haya templado la nata infusionada, en un bol ponemos el queso, el azúcar, lo huevos y la nata y batimos hasta lograr una masa homogénea. Dejamos reposar unos 20 minutos en la nevera. Aprovechamos mientras para ir preparando el molde. Yo usé uno rectangular grande, porque quería que mis raciones quedaran no muy altas; ahí podéis elegir cómo presentarlo. Eso sí, lo forré con papel sulfurizado mojado y escurrido, que se adapta de maravilla a las paredes de todos los moldes y no quedan huecos poco estéticos. Untamos un poquito de mantequilla encima del papel sulfurizado para desmoldar mejor.

Una vez reposada la mezcla, volcamos ésta en el molde que ya tenemos preparado y horneamos a unos 170ª alrededor de 50 minutos (comprobaremos, no obstante, si está hecho). Una vez templado, congelamos, al menos, durante 2 horas.Para montarlo, yo escogí un molde rectangular, puesto que gelatina de mermelada de tomate también era de esta forma. Espolvoreamos con un poquito de albahaca y os aseguro que la mezcla sorprende.

¿os ha gustado?

 

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