Carlos Maldonado, una revolución en la cocina

Carlos Maldonado,

Probablemente el secreto de su éxito sea su personalidad, carismática donde la haya, esa mezcla de humildad, generosidad y sencillez que le caracteriza y que nos acerca a él de manera magnética y nos hace ser partícipes de su trabajo y de sus logros casi como si fueran propios, celebrando sus victorias y sus glorias al unísono. Hoy tenemos el placer de charlar con Carlos Maldonado, ganador de la tercera edición de “Masterchef” y uno de los cocineros más prometedores del panorama nacional.


Quizás no le haya agradecido suficientemente a su madre que le inscribiera en el programa, tras ver el anuncio y comprobar que su hijo tenía duende para esto de la cocina, tras verle durante años trastear entre fogones. Su capacidad innata para conciliar diferentes personalidades le hace “torear” con todas ellas y seguir siendo amigo de los concursantes de su edición y, por supuesto, de los jueces, de los que dice estar “enamorado de Samantha, de Pepe que es un crack y Jordi un fenómeno”…. todo un ejemplo de conciliación.

Carlos, ¿Eres consciente de que mueves masas, que tu personalidad atrae tanto a pequeños como a mayores, pijos y de barrio, izquierdas y derechas? ¿Esto te crea algún tipo de ansiedad a la hora de aparecer en las redes sociales?

No considero que genere ese movimiento de masas que me comentas. Si estoy aquí es, precisamente, por la gente y tengo que agradecer a todos y cada uno de ellos el apoyo que me han brindado. Lo que intento es que el público me conozca cada día más, por mi nombre, por lo que estoy construyendo….

Carlos Maldonado

El menú ganador de “Masterchef” lo dice todo de él: un bocadillo de calamares con pan de tinta (que ha rebautizado como “bocadillo 2.0”) y merluza a baja temperatura con ajo negro y huevas, que supone una fusión entre sus orígenes y su futuro, ¿Cómo se llega a ese menú, qué te pasaba por la cabeza cuando lo imaginabas?

En realidad, lo que buscas son recetas, preparaciones que te llenan e intentas darle la vuelta; quieres cocinar lo que a ti te gusta, sin perder las raíces, pero dándole un aire más vanguardista, imprimiéndole tu propio sello, gracias a las técnicas que te enseñan a lo largo del concurso.

Se te ha preguntado mucho por tu paso por ese programa, pero ¿Cambiarías algo de esas situaciones? ¿Pensaste en abandonar en algún momento?

Nunca, no cambiaría nada. No te voy a negar que hubo momentos malos pero también muchísimos buenos y de todos se aprende. El concurso me ha cambiado la vida y no sería justo quejarme.

Has comentado en alguna ocasión que no tienes un plato preferido, que es “una mezcla de plato y momento”, ¿Crees que el hecho de cocinar en un foodtruck permite combinar mejor estos dos elementos, de una manera menos estática que un restaurante?

El foodtruck lo que te permite es estar con la gente, la movilidad de un foodtruck es impagable. Hay personas que no pueden acudir a tu restaurante, entonces yo voy a ellos. Son mis raíces, las raíces de mi familia, a lo que siempre me he dedicado y no lo quiero perder, aunque abra un restaurante. La única limitación es el espacio, no la calidad de los productos, como muchos creen. El foodtruck no te permite usar determinadas técnicas, que a mí me encantan: esa sería la única limitación y si te permite usarlas es encareciendo mucho el producto.

El paso por “Cocineros al volante” nos permitió conocer a un Carlos más familiar, con una relación con su padre envidiable, hábiles los dos en el trato con el público por haberse dedicado a ello durante muchos años, ¿Qué tipo de programa de televisión te apetecería hacer en este momento de tu vida?

Ahora mismo estamos haciendo un programa “Fuera de carta” junto con Hipercor; es un programa, no un concurso, donde se elaboran recetas en directo y a mi estilo. Eso sí me gustaría hacerlo en televisión, no tendría ningún inconveniente.

Carlos Maldonado

El paso por el Basque Culinary Center, parte del premio del concurso, le ha dado la formación que le faltaba a este cocinero autodidacta, intuitivo e innovador, que ha sabido aprovechar a conciencia, ¿Hay algo que se te ha resistido, algún tipo de elaboración que prefieres “esquivar”?

Se me resisten los postres, la repostería (no le doy el punto a las mousses). Estas elaboraciones son muy precisas, y el cocinero normalmente cocina con técnica pero también con mucha intuición; en la repostería la técnica, la precisión, es lo primero, por lo que es muy difícil pasar de los guisos a los postres.

Su cocina, “Cocina gamberra” como se ha autodenominado, es un fiel reflejo de sí mismo: cocineros que escuchan rock and roll mientras cocinan, comida con sabores a los que nuestro paladar no está acostumbrado, participación de los clientes en la elaboración de sus propios platos…. ¿Cómo llegasteis a esto? ¿Cómo, en qué momento, a alguien se le ocurre empezar a cocinar así?

Me encanta el contacto con la gente. Mi concepto de la vida es el concepto que yo quiero trasladar a mi cocina. Queremos derribar fronteras gastronómicas y culturales. Todos somos iguales, todos tenemos que aportar, sin olvidar nunca nuestro kilómetro 0. Mi cocina son experiencias de “contrapuntos”, no de fusión, porque puedo cocinar un cochinillo asado, de mi tierra, con unas ciruelas fermentadas japonesas o unas carrilleras en un bao japonés; ¿es fusión?: yo le llamaría cocina divertida con contrapuntos. Quiero una cocina cercana a la gente, amable, orden en el desorden.

Y ahora un libro, “Cocinando la calle”, ¿Cuál es tu próximo reto? ¿Eres feliz con lo que has construido o tu cerebro continúa en ebullición ideando nuevos retos, nuevos platos, nuevos lugares, en definitiva, nuevas sensaciones?

Soy muy feliz, pero sigo creando, dándole vueltas, ideando platos, percepciones… por supuesto, sigo intentando crecer cada día.

Es un placer encontrarte con estas personas que hacen fácil lo, a veces, imposible, que inyectan energía por donde pasan, que te hacen creer que con tesón y mucha creatividad el éxito se consigue y los sueños se cumplen a pesar de las adversidades; Carlos es, sin duda, un ejemplo de ello y esperamos con avidez conocer sus futuros proyectos que serán, inevitablemente, victoriosos. La apertura de su restaurante y, sin duda, seguramente, el más importante en su vida, el nacimiento de su primer hijo, Carlos, quien llevará, inevitablemente, el duende y el amor por la cocina en sus venas.

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