Pastel crujiente de tomates y queso feta

 

Pastel crujiente de tomates y queso feta

Tras los atracones inevitables de estas Navidades, ahora no toca otra que intentar depurar el estómago, intentar bajar esos kilos de más, intentar hacer más ejercicio, intentar, en suma, volver a los buenos hábitos alimenticios, donde la verdura, las frutas, las legumbres y el agua tengan un papel protagonista aunque, eso sí, sin dejar de disfrutar con el sabor y las texturas…eso siempre. La receta de hoy es, de nuevo, muy sencilla, muy vistosa, puedes dejarla preparada antes y hornear en el momento para comerla en su punto, y muy saludable: tomates deshidratados, espinacas, huevo y queso feta. ¿a que es apetecible? Vamos, entonces, con este pastel crujiente de tomates y queso feta.

La pasta filo, como sabéis,  es una masa o pasta blanda, fina y transparente como una hoja de papel, elaborada con harina común, aceite, sal y agua. Es de origen griego y se utiliza en especial en la cocina griega y árabe tanto para elaborar platos dulces como salados, da mucho juego en ambos casos. La puedes tener siempre en casa, pues se preserva hasta un año congelada. Eso sí, si no queremos perder esa textura crujiente y que no se nos parta cuando la estemos manipulando, no debe estar nunca, o lo menos posible, expuesta al aire mientras estemos trabajando con ella, por lo que tienes que cubrirla siempre con un paño o servilleta húmedos.

Pastel crujiente de tomates y queso feta
Ingredientes:
200 grs de espinacas
175 grs de tomates deshidratados
100 grs de queso feta
2 huevos
6 hojas de pasta filo
Sal
Mantequilla derretida o aceita de girasol para hidratar la pasta filo

Preparación:
Lo primero que haremos será hidratar los tomates secos metiéndolos  en agua alrededor de 3 horas. Pasado ese tiempo, los sacamos y secamos cuidadosamente. Ponemos en un bol aceite, tomillo y ajo en polvo, removemos e introducimos en él los tomates y dejaremos un tiempo, para que coja el sabor del aceite y las hierbas aromáticas. En una sartén con algo de aceite resultante de macerar los tomates, incorporamos éstos hasta que se pochen; a continuación incorporamos las espinacas y, casi inmediatamente pues se hacen al momento, volcamos el queso feta desmenuzado. Dejamos rehogar y añadiremos los dos huevos, batidos ligeramente.

Pastel crujiente de tomates y queso feta
Mientras tanto, sacamos la pasta filo de la nevera y pintaremos de mantequilla o aceite de girasol, al gusto, una hoja de la pasta filo y cubriremos con ella el molde (sobrará por los lados, no importa). Hacemos lo mismo con otra hoja y cubriremos con la mitad de la mezcla de los tomates, espinacas, queso y huevo que hemos preparado. Hidratamos una hoja de pasta filo y cubrimos la mezcla, cerrando hacia dentro con los bordes que nos sobresalían del molde. Ponemos encima, de nuevo, lo que queda de relleno del pastel y cubrimos con otra hoja de pasta filo que meteremos por debajo de las anteriores (como una “sábana bajera”), para cerrar el pastel y no se desmorone. Finalmente, hidratamos otras dos hojas de pasta filo y arrugaremos con las manos para que tome la forma que más nos guste; en mi caso, solo arrugué los bordes. Metemos en el horno, que tendremos precalentado (arriba y abajo) el tiempo suficiente para que la pasta adquiera el color dorado que nos gusta. Os aseguro que es riquísima, muy ligera y resultona.

beig

Pastel crujiente de tomates y queso feta

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