Tarta tatin de membrillo

 

Tarta tatin de membrilloOs tengo que confesar que me encanta el membrillo, me encanta su olor, su forma y la cantidad de elaboraciones que te permite hacer y, sobre todo, me encanta aprovechar los productos de temporada, cuando mejor están en cada momento, aprovecharme de sus nutrientes y sus texturas; no sé qué tiene que nos transporta a nuestra infancia y nos hace recordar a los seres queridos. Hoy os traigo una deliciosa tarta tatin de membrillo.

Ni que decir tiene que la tarta tatin es una de las tartas más fáciles y resultonas que existen. Siempre queda estupenda, con ese sabor intenso a fruta, ya sea manzana, la más utilizada, pera o, como en este caso, un riquísimo membrillo. Aquellas hermanas francesas que se equivocaron en su elaboración y que le dan nombre, no imaginaron que iban a ser recordadas y nombradas después de tanto tiempo. Además, admite una gran cantidad de masas, pues podemos usar masa quebrada, hojaldre o Pâte Sucrée. A mí me gusta con todas, pero depende de si la vamos a consumir al momento pues, en caso contrario, el hojaldre no es el más adecuado, ya que los juegos de las frutas lo remojan y pierden su textura característica.

Tarta tatin de membrillo

Sobre la fruta que hoy vamos a utilizar, el membrillo, os contaré que su recolección es de finales de septiembre  a diciembre, por lo que estamos en el mejor momento para su consumo. Cuando están maduros desprenden un intenso olor, pues es una fruta muy aromática, de ahí que nuestras abuelas los tuvieran en los armarios de la ropa blanca.

Uno de los usos más habituales del membrillo, aparte de la famosa carne o dulce de membrillo, son la mermeladas, confituras, compotas o jaleas, ya que la pectina o fibra natural de las paredes de esta fruta hace que no se necesite añadir ningún ingrediente más para espesarlas.

El membrillo se usa también para acompañar platos de carne, pescado, ensaladas y también en repostería para hacer tartas y dulces. Un producto típico es el allioli de codony (all i oli de membrillo), un producto típico leridano que se creó para aprovechar el exceso de esta fruta y que se adaptaba muy bien a las temperaturas frías de las montañas, ideal para consumir untado en rebanadas de pan, cocas o como acompañamiento de carne y pescados blancos. Fuera de España podemos encontrarnos el tajín de membrillo, un plato típico de la cocina magrebí; el cotignac francés, una jalea de membrillo coloreada; las pastafrolas, unas tartas argentinas y la pasta de membrillo inglesa para preparar los budines.

Tarta tatin de membrillo

Vamos, entonces, con nuestra receta de hoy.

Ingredientes:
Para la masa:
180 grs de harina
75 grs de mantequilla fría cortada en trozos pequeños
40 grs de agua fría
60 grs de azúcar
½ cucharadita de sal
Para escalfar el membrillo (2 membrillos):
250 grs de mantequilla
250 grs de agua
250 grs de azúcar blanca.
Para el caramelo:
150 grs de azúcar

Preparación:

Como sabéis, el membrillo es una fruta de carne dura, por lo que cocerlo directamente en una sartén con caramelo, como haríamos con una manzana, no suele dar buen resultado. En este caso, vamos a “cocerlo”, por lo que empezamos pelando y cortando en gajos no muy finos el membrillo. En un cazo ponemos el agua, la mantequilla y el azúcar y cuando comience a hervir añadimos los trozos de membrillo y dejamos cocer alrededor de 45 minutos o hasta que veamos que están tiernos. Sacamos con ayuda de una espumadera y reservamos escurriendo.

Mientras tanto, elaboramos la masa de la tarta. Ponemos en un bol todos los ingredientes, en el orden en que aparecen más arriba y amasamos hasta que esté todo integrado. Formamos una bola con la masa, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar 15 minutos en el frigorífico. La masa no debe trabajarse mucho.

Podemos ir haciendo el caramelo, mientras tanto. Ponemos el azúcar en un cazo a fuego suave y removemos sin cuchara, simplemente levantando y girando el cazo para que vaya adquiriendo ese tono tan característico y teniendo cuidado de que no se queme, pues amarga.

Vamos precalentando el horno, a 180º, ventilador. Vertemos el caramelo en la base del molde y, una vez que esté hecho el membrillo y lo hayamos dejado escurrir, lo colocamos encima (no os importe poner muy juntos los gajos, pues luego encoge al hornear). Sacamos la masa del frigorífico y la estiramos entre dos plásticos para que resulte más fácil y formamos un círculo algo mayor que el del molde, de unos 0,5 cm de espesor. Cubrimos con él el membrillo, introduciendo la masa sobrante por los laterales del molde. Lo metemos en el horno durante, aproximadamente, 35 minutos. La sacamos y la volteamos aún templada, para que no se endurezca el caramelo.

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Acompañamientos:

Sobre esto hay una variedad de gustos, pero creo que todos coincidimos en que hay que tomarla templada, sola a acompañada. A mí me encanta con helado de vainilla, pero está tan rica que así, sin más, es suficiente.

Espero que os haya gustado… podéis verme, si os apetece en instagram, facebook y twitter.

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