Pie de pollo y champiñones

Pie de pollo y champiñones

Tenía ganas de cocinar un pie o, como los anglosajones denominan, “comfortfood”, comida que te hace sentir bien, que te reconcilia contigo mismo, que te recuerda a la infancia. “Pie”, según su definición en inglés es “un tipo de comida hecha a base de carne, vegetales o fruta, cubierto con masa y horneado” a diferencia de una tarta o “tart” que sería un “pastel grande relleno con salado o dulce que, como va en molde para contener la preparación, puede quedar abierta o sin tapa de masa”. Es decir, la diferencia fundamental, es que el pie se hace en cazuelas individuales aptas para el horno y se cubren con un relleno que hay que romper con el tenedor y no se puede cortar en porciones. Y así ha sido con este pie de pollo y champiñones, un bocado de lo más auténtico .

Pie de pollo y champiñones
Cuenta la historia que el pie ya lo conocían los egipcios en el 2000 a.C y, más tarde, los griegos y de ahí, pasó a Roma en torno al 100 a.C. La primera receta conocida de pie data de esta época y se cocinaba con queso y miel. Más tarde, aparecen en Inglaterra hacia el siglo XII, predominantemente de carne, pasando, después, a América donde son también muy conocidos. Aunque en España no son muy tradicionales, cada vez más se está optando por este tipo de platos que resultan de lo más exquisitos y, por supuesto, muy vistosos. El que os propongo hoy es muy fácil, como siempre y muy apetecible, incluso, para los niños que se divertirán “rompiendo” el hojaldre.

Ingredientes:

1 lámina de hojaldre (casero o comprado)
100 grs de pechuga de pollo por persona y cazuelita
50 grs de champiñones por persona y cazuelita
2 dientes de ajo
4 cucharadas de concentrado de tomate
Medio vasito de vino blanco
Sal al gusto

Preparación:

Empezamos laminando el ajo y poniéndolo a freír muy despacio, hasta que esté transparente. Troceamos la pechuga de pollo en daditos pequeños y los incorporamos al ajo pochado. Dejamos que se haga a fuego lento, para que esté jugoso y, cuando esté hecho, añadimos los champiñones, también cortados finos y dejamos hacer (muy poco); incorporamos el concentrado de tomate y el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol a fuego bajo, despacito. Una variante de este plato es utilizar nata en lugar de tomate y vino o, incluso, hacer una bechamel ligera, una vez que el pollo se ha cocinado. A vuestra elección. A mí la que más me gusta, pues es más sabrosa, es la combinación que os muestro pero, como veis, se pueden hacer cuantas queráis.

Pie de pollo y champiñones
Mientras tanto, vamos recortando nuestro hojaldre a la medida de las cazuelitas que vayamos a utilizar. En mi caso, les he hecho cuatro cortes que, además de decorar el plato, sirven para que el vapor de la cocción salga y no se hinche demasiado el hojaldre. También a vuestra elección el tipo de decoración que le queráis hacer, pero siempre pensando que ha de quedar algún hueco para que se escape el vapor.

Pie de pollo y champiñones
Incorporamos a las cazuelas aptas para el horno la mezcla de pollo y champiñones y colocamos encima la masa de hojaldre, apretando un poco en los bordes para que no se suelte a la hora de comer. Barnizamos con huevo para que coja ese color tan bonito y metemos al horno el tiempo justo para que el hojaldre se cocine, puesto que el interior ya lo está.
Y listo para comer. Fácil, fácil, rico, rico.

beig

Como siempre os recuerdo, que si os apetece podéis verme en instagram, facebook y twitter. ¡gracias!

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