Cuando la cocina se transforma en arte

La visita a un buen restaurante se convierte, al menos en mi caso, en todo un rito de preparación. No solamente esperamos a una fecha determinada para dicho acontecimiento ( al menos, también en mi caso, lo hacemos coincidir con la celebración de un cumpleaños o de un aniversario especial), sino que elegimos aquél que pueda gustar a todos los de la familia (clásico o informal, novedoso o conservador, tradicional o de vanguardia, cocina de mercado o de fusión) y disfrutamos de esos momentos.

Una vez consensuados gustos y elegido y reservado mesa, intentamos empaparnos de todo lo que se dice del cocinero al frente, así como del tipo de cocina que se ofrece, menús, etc. Esto, por supuesto, resta sorpresa al momento pero pienso que, igual que cuando ves un cuadro o escuchas una maravillosa música se comprende mejor si lo contextualizas y entiendes porqué se pintó aquello o se usaros esos acordes y no otros, disfrutas más de una comida si sabes a priori qué y porqué se están combinando los ingredientes de esa manera.

Os voy a hablar, entonces, de nuestra visita al Club Allard, aunque se ha hablado tanto que no voy a repetir lo que seguramente sabréis mejor que yo. Al frente se encuentra la carismática María Marte, joven de edad pero tan llena de sabiduría que sorprende, más aún cuando uno descubre que nunca ha pisado una academia culinaria y que su tesón y, por encima de todo, su genio innato, le ha hecho llegar donde está y mantener al Club Allard con dos estrellas Michelin, después de la marcha de Diego Guerrero, su mentor. Su historia, como muchos califican, es como el cuento de “Cenicienta”, aunque mi amiga Cristina me puntualiza, muy acertadamente, que en este caso no le salva un hombre, sino que le salva su propia valía, su coraje, su buen hacer.

Sorprende el clasicismo del restaurante, tan acostumbrados a locales más modernos con apuestas, en ocasiones, sorprendentes. Sin duda, el edificio que lo alberga, que lo oculta podríamos decir pues no hay ninguna placa que lo identifique, así lo es. Su estilo modernista, enfrente del Templo de Debod en Madrid, ya nos indica qué podemos encontrarnos: una decoración elegante y sobria, quizás para no distraer nuestra atención y centrarnos en lo verdaderamente importante.

Optamos, pues por el menú “Encuentro”, consistente en 10 etapas: 3 snacks, donde destacaría el chupito de pez mantequilla y espárrago blanco, 2 entradas (sorprendente el arroz de mar donde el arroz no es lo que parece, cocinado con plancton)

IMG_3313 (1)
Arroz de mar, donde el arroz no es lo que parece

1 pescado (en este caso, rodaballo al horno con arbequina ahumada y mini verduras de temporada)

IMG_3314
Rodaballo al horno con arbequina ahumada y mini verduras de temporada

1 carne ( sorprendente el cochinillo confitado con compota de “echalión”)

IMG_3316
Cochinillo confitado con compota de “echalión”. Simplemente maravilloso

Y para los golosos, la famosa flor de hibiscus con Pisco Sour y como petit fours, sobre un emplatado de pizarra, tizas de merengue seco de fruta de la pasión y galletitas en forma de letras y números de jengibre, con un borrador de galleta bretona y crema de yuzu, que da pena comerse.

IMG_3317
Para terminar, flor de hibiscus con Pisco Sour
IMG_3320 (1)
Este plato supone toda una explosión de imaginación

No os voy a hablar de la tarjeta de presentación a base de patata, que ya desde los tiempos de Diego Guerrero se ha convertido en todo un símbolo, ni del magnífico servicio del restaurante, pero sí de la sensación de estar disfrutando de un momento mágico, de la capacidad de unos cocineros de transformar una materia prima en un plato tan delicado, con unos sabores tan sutiles, pero a la vez tan contundentes, de disfrutar de un vino que nos recomendaron ( en nuestro caso, Aurum Red blanco, vino tratado con ozonoterapia y que podéis comprar aquí ), del juego de tratar de adivinar qué hay detrás de cada plato y qué parte del Caribe se cuela en cada bocado a través del saber hacer de María Marte y su equipo.

Porque más allá de una comida, un restaurante transmite sensaciones, te permite a veces trasladarte a la orilla del mar ( como ocurre con el Arroz del Mar), o a la infancia ( con la pizarra de los postres) y, sobre todo, jugar con el placer de la comida que es uno de los placeres más buscados por el ser humano, ¿estáis de acuerdo conmigo?

 

 

 

 

Anuncios

2 comentarios en “Cuando la cocina se transforma en arte

  1. No tengo más que felicitarte por este prometedor blog. Me encanta la pasión que has puesto en esta aventura. Sin duda, me convertiré en una de tus asiduas lectoras. Muchas gracias por esta entrada sobre el club Allard. Un saludo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s